Meses después de la muerte de mi tía vuelvo a casa, específicamente a su dormitorio, con la intención de escanear cuanto objeto me fuera representativo de su persona, la premisa: hacer copias como un ritual, hacer copias como quien suplica, hacer copias como quien recuerda. Tengo la esperanza de poder copiar todo aquello que me ayude a no olvidarla, voy a aferrarme a la imagen porque sospecho que es mi único salvoconducto, escanear su pañuelo, o un botón, en este caso da lo mismo, todo sirve a los fines de invocarla. He pasado varias horas haciendo copias, tengo dieciséis objetos escaneados, y una tristeza invisible, todo esfuerzo fue inútil porque en sus cosas ella tampoco estaba.